Los síntomas son dolor, ojos llorosos, babeo, pérdida de apetito y por consiguiente pérdida de peso. El veterinario deberá hacer una radiografía para determinar que existe maloclusión.

Se produce por una mala alimentación, falta de ramas o madera para roer. Puede aparecer en las hembras que se reproducen muy jóvenes o muchas veces seguidas o por un accidente o caida que hace que los dientes se desvíen penetrando en el paladar y provocando dolor en el animal e imposibilidad para alimentarse.

Se sabe que es una enfermedad genética por lo que evitaremos que el animal afectado se reproduzca.

El tratamiento es cirugía y un limado de dientes que dependiendo de la frecuencia con la que se tenga que hacer aconsejará o no el sacrificio del animal.