Ya hemos quedado en que las chinchillas no son gatitos ni perritos. Unas tienen un carácter mimoso y agradecerán nuestras caricias y otras, lo más normal, serán independientes y juguetonas. 

Hay que tener en cuenta que los bebés salen en apenas dos meses (nosotros dejamos a nuestros bebés unos dos meses y medio o tres con sus padres porque consideramos que cuanto más tiempo pasen con los padres más "modales" aprenderán y se irán mejor educados) de su casa, de sus padres y hermanos para viajar solitos a una casa extraña y con extraños.

El primer día le dejaremos tranquilo en su nueva jaula y a ratitos, siempre respetando sus horas de sueño, iremos acercándonos despacito, sin asustarle, hablando bajito, para que no nos considere una amenaza.

Más tarde meteremos la mano en la jaula sin intención de atraparle, dejándole que se acerque y si les damos alguna chuche mejor, siempre agarrándola en nuestra mano, obligándole a que la coma cerca de nosotros, que no se la lleve a un rincón; pronto comerá de nuestra mano.

No les gusta que les cojan, son animales presa. Nos dejarán cogerles un momento pero lo que quieren es saltar y correr en el paseo, subirse encima de nosotros y tirarnos de la ropa. Así es una chinchilla, no se quedará en nuestro regazo para que les acariciemos, no son ese tipo de animal.

Tampoco son aconsejables para niños muy pequeños, necesitan tranquilidad y juegos tranquilos. Se podrán estresar fácilmente y enfermar si hay niños chillando o jugando ruidosamente cerca de ellos.....mejor esperar.