Debido a su espeso manto de piel, por encima de los 27º podrían sufrir un golpe de calor y morir. Lo ideal es tener aire acondicionado que no les dé directamente pero que mantenga la estancia fresca.

 

Si no tenemos aire acondicionado les podemos ayudar con latas de metal en las que pondremos dentro acumuladores de frío (como las de la foto de abajo).

 

Las baldosas de cerámica o mármol son muy frescas y si las ponemos un ratito antes en el frigorífico les durarán más tiempo fresquitas.

Lo mismo podemos hacer con la arena. La guardamos en un tupper en el frigorífico y les proporcionamos un baño fresquito.

 

En verano procuraremos sacarles por la noche cuando la temperatura no supere los 24º y no dejarles mucho tiempo. Durante el día tendremos las persianas bajadas y las cortinas y ventanas cerradas en las horas centrales y de más calor del día. Por la noche, que se está más fresco, ventilamos y renovamos el aire.